Entrevista: En Contra de la Cultura Carrocéntrica

Artículo Épale CaracasLuis Calderón se acuerda de la fecha exacta —15 de julio de 2012— en la que participó en una rodada de ciclistas urbanos. Antes de usar la bicicleta como único medio de transporte  dentro de la ciudad, solo usaba su carro y veía muy lejos la posibilidad de irse a su trabajo   en bicicleta: desde Los Caobos hasta La Trinidad, cosa que logró hacer todos los viernes religiosamente hasta el punto de crear un movimiento por las redes sociales llamado #AlTraBajoEnBici. Actualmente trabaja en Chacaíto, pero sigue usando la bicicleta diariamente. Hoy lo conocen como Luiso Jipi y es un importante activista del movimiento de ciclistas urbanos en Caracas. Ha participado en la formación de dos grupos llamados Bici-Aventuras y CicloTurismo Venezuela y, aunque no parezca, es contador público y empezó a ejercer su carrera como consultor financiero hace unos años. “Esa es mi identidad secreta. La gente pensará que soy estudiante porque tengo cara de chamo y me la paso en bicicleta. Mi vida antes era solo mi carrera, pero cuando descubrí esta vida urbana, fui sincerándome conmigo mismo y fui descubriendo mi pasión”.

Nos encontramos en Plaza Venezuela para realizar esta entrevista en movimiento durante una rodada que llegó hasta el Bosque Urbano El Porvenir, ubicado en la parroquia El Recreo. Tomando en cuenta el tráfico caraqueño de hora pico, fue una hazaña.

—¿POR QUÉ TE CONVERTISTE EN UN “CICLISTA URBANO”?

—Soy ciclista urbano gracias al encuentro que tuve con un grupo o colectivo urbano que se encarga de promover la bicicleta como medio de transporte. Ya sabía manejar bicicleta, pero siempre la había visto como un instrumento de recreación o deportivo y el tema de la bicicleta en la ciudad no lo había considerado. Tengo mi carro y antes de la bicicleta lo usaba para ir a todos lados. Cuando empecé a interactuar con este grupo —las Bicimamis— en paseos domingueros, lo hice con una bicicleta prestada. A partir de ahí se fue incrementando mi necesidad por el uso de la bicicleta no solo los domingos. A la semana probé comprando mi primera bicicleta, me dije a mí mismo que seguramente era una fiebre, así que me compré la más barata. Pero cada vez que salía a las rodadas domingueras, era una experiencia maravillosa. Después asistí a La Masa Crítica, una rodada nocturna que se hace los últimos miércoles de cada mes, y a partir de ahí dije: nada, me voy a enseriar.

—¿TE HAS RECONCILIADO CON CARACAS A TRAVÉS DE ESA VIDA URBANA?

—Totalmente. No es por nada, pero en ese momento en que empecé con esto de modo recreativo, andaba deprimido, no encontraba un hobby o un incentivo que me hiciera sentir útil. La bicicleta ha cambiado eso por completo. Recuerdo la impresión que tuve antes de mi primera rodada: teníamos que pedalear desde Macaracuay hasta Plaza Venezuela, donde era la concentración. Yo juraba que en algún momento íbamos a montar la bicicleta en el carro para llegar hasta allá, porque veía los dos puntos muy separados, pero no fue así. De esa manera he pedaleado por toda Caracas y he descubierto lugares que no tenía idea de que existían. También porque me he dado cuenta de que la bicicleta es mucho más eficiente cuando hay cola, por lo que no me importa salir a las horas pico, y eso hace que no me amargue en una cola. Llegaba contento a mi trabajo, sudado, pero me llevaba una muda de ropa limpia y listo.

—ES DECIR, LA BICICLETA RECONFIGURÓ TU VIDA COMPLETAMENTE

Al momento de responder esta pregunta, Luiso tuvo que esquivar unas motos estacionadas en la ciclovía. Todo iba marchando a la perfección hasta que, paradójicamente, llegamos a la ciclovía. Nos incorporamos justo en la mitad de la avenida Las Acacias. Pensábamos que iba a ser la parte más fácil de la rodada, pero tuvimos que esquivar y hasta salirnos del cauce porque estaba minada de borrachos, carritos de helados, vendedores ambulantes y, por si fuera poco, tres “pacos”, con sus enormes Kawasakis, obstaculizaban el único pedacito que tienen los ciclistas de esta ciudad. Luiso opina sobre esto: “Mira, tenemos una cultura carrocéntrica, a tal punto que hay sitios en Caracas donde no existe la peatonalidad. Yo no estoy en contra del uso del carro, pero sí a favor de su uso racional. Esto es un proceso. Yo creo que este tramo es un cambio a corto plazo. La gente todavía no entiende que este espacio lo ganamos. Aunque es un espacio ínfimo, es de los ciclistas y mira cómo la gente aún no la respeta. En este pedacito de ciclovía hay una licorería, una venta de lotería y una parada que debieron reubicar. Pero, como te digo, todavía no es nada y la gente no tiene la conciencia de que estamos utilizándolo como medio de desplazamiento. Sin embargo, mis compañeros y yo siempre hemos dicho que esto es un proceso a mediano plazo. No podemos perder la paciencia, tenemos que ir poco a poco conquistando, nunca enfrentando, siempre buscando la manera agradable de reclamar nuestro espacio. Siempre con una sonrisa, porque estar en bicicleta te permite eso. Esta ciudad ya tiene muchos conflictos  como para que nosotros generemos otro”.

—¿QUÉ CONSEJOS LES DAS A LOS CICLISTAS URBANOS INCIPIENTES?

—Que tengan mucha prudencia. Lo principal es estar bien pilas. Y lo mejor es salir en grupo si están empezando. Más adelante, cuando ya tengan la confianza suficiente como para desenvolverse en una avenida transitada, podrán salir a hacer rodadas en solitario. En lo que llevamos de entrevista hemos tenido que enfrentarnos a autobuses, carros, motos, pero hemos salido ilesos, porque, de alguna manera, el ciclista es respetado por manejar un vehículo de tracción a sangre.

En Movimiento—SERÍA UNA LOCURA HACER ESTO EN MOTO

—Si estuviéramos en dos motos diferentes, sí. Es más, la ley establece que podemos estar así como estamos ahorita, en pareja, ocupando un canal, siempre cediendo el paso a otro vehículo que vaya más rápido, pero soy de los que piensa que debemos ir en el medio del canal, porque así estamos más visibles. Hasta ahora la ley nos menciona como vehículo de tracción a sangre, pero la ley debería favorecernos más porque somos los más débiles. Como te digo, aquí no hay cultura ciclista y a veces ni nosotros mismos conocemos nuestros derechos u obligaciones. Esa coexistencia se crea poco a poco.

—¿ESTIGMATIZAN AL CICLISTA AL IGUAL QUE AL MOTORIZADO?

—Algunos, lamentablemente, sí. Los malos ejemplos son los que se replican. Tristemente  ves a ciclistas montados en aceras, bulevares en espacios muy reducidos que le pertenecen al peatón. Pero cuando te vas a la calle, los carros te mandan pa’ Los Próceres.

—¿POR QUÉ SE HA HECHO TAN DIFÍCIL CREAR UNA CULTURA CICLISTA EN CARACAS?

—Por la cultura carrocéntrica que tenemos, por lo barato que es la gasolina, porque no hay un ajuste de políticas públicas que nos respalde. Esta avenida por la que estamos pasando (Las Acacias) es lo suficientemente grande como para tener una acera y una ciclovía, pero, como puedes ver, solo hay carros estacionados. La ciudad, de alguna forma, le da beneficios al carro, por eso hay más carros en la calle. Otra razón es la errónea necesidad que nos meten en la cabeza de tener carro, que el carro es necesario para vivir. Y podría seguir enumerando…

—¿POR QUÉ CREES QUE ESTO ES TAN DIFÍCIL DE ASUMIR POR QUIENES PUEDEN HACER LOS GRANDES CAMBIOS?

—¿Por qué no nos han visto? Porque nosotros no hemos creado esa necesidad masivamente. Cuando trancan una vía muy transitada, inmediatamente se empiezan a  quejar por todos los medios, pero cuando la basura de alguna manifestación es dejada en la acera, ¿tú ves a los peatones quejándose? Lo que hacen los políticos es guiarse por lo que se hace visible masivamente, pero en este caso las cosas están desproporcionadas. El 80% de la población de esta ciudad es peatón, pero el 80% del espacio está dedicado al carro. El trabajo es hacernos visibles a través de una necesidad.

—A PESAR DE TODOS LOS CONTRAS, SIGUES PROMOVIENDO EL CICLISMO URBANO

—Pero claro que sí. Debemos tomar en cuenta que es un gran cambio cultural el que estamos haciendo aquí. Cuando te manden a quitarte de la vía, solo hay que responder que esto también es un medio de transporte. Así nos llamen locos. De alguna manera, a través  de la locura también se hacen los grandes cambios. Tampoco estar locos, es estar conscientes de que este vehículo es más eficiente dentro de la ciudad, es sostenible, no requiere gasolina, tampoco de un mantenimiento muy costoso. Hay que apagar miedos, romper prejuicios y tumbar paradigmas.


PDF: En Contra la Cultura Carrocéntrica

Entrevista por: Mabe Chacín
Caracas, 25-may-2014

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Acerca de Luiso

CicloActivista Urbano de Caracas Co-Fundador de @Bici_Aventuras y @CicloturismoVE
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2 respuestas a Entrevista: En Contra de la Cultura Carrocéntrica

  1. EL OSO . dijo:

    SALUDOS LUISO .TE FELICITO POR DECIR TANTAS COSAS INTERESANTES .GRACIAS . UN FUERTE ABRAZO DE BICIFAMILIA .

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